Cuantas veces hemos visto buenas historias convertirse en malas películas. Cuantas veces tendremos que aceptar que buenos guiones terminen convertidos en productos de mala calidad, efectistas y sin el más mínimo sentido estético.
Una cosa es homenajear a los grandes clásicos e introducir variantes en un género tan complicado como es el horror, pero otra cosa es copiar y copiar mal. Quienes hayan visto Insanitarium de Jeff Buhler se habrán dado cuenta de su obstinado y absurdo intento por imitar al pie de la letra secuencias de la película "28 días después", añadiéndoles "extra ketchup" y así darle ese toque de gore propio del género.
Una vez más vemos como un director carente de imaginación es capaz de reproducir palmo a palmo escenas completas e incluir en la banda sonora temas que remiten claramente a otras películas, lo que junto con ser de mal gusto es impresentable. (fíjense en la escena final, cuando los protagonistas huyen de los enfermos psiquiátricos.)
Insanitarium es una película predecible. Si bien uno no espera que se produzcan grandes sorpresas en un guión tan obvio, si se espera que se trabaje bien con los elementos que se tienen a disposición. Primero, el casting es malo. Un chico bonito, musculoso (Jesse Metcalfe) intenta hacerse pasar por loco para poder ver a su hermana que se encuentra internada en un hospital psiquiátrico. Definitivamente uno de los puntos más bajos. Su interpretación es pobre, no convence ni al más inexperto espectador.
Segundo, la historia se desenvuelve de forma tediosa. No hay quiebre, ni sobresaltos en la trama. El típico científico loco (en este caso un psiquiatra) que experimenta con sus pacientes y estos finalmente terminan convertidos en seres sedientos de sangre y venganza. Del suspenso, ni hablar.
Por último, quiero rescatar lo positivo: es corta. Tan sólo dura 89 minutos. Recomendable para principiantes.

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