Desde los comienzos del cine el terror acaparó el interés de la audiencia y de los directores. Los monstruos de la literatura universal fueron inmortalizados en la gran pantalla. Estrellas de la talla de Béla Lugosi y Boris Karloff dieron vida a personajes clásicos como el conde Drácula y Frankenstein.
Con el correr del tiempo aparecen nuevos personajes y las tramas - en un comienzo simplonas y ridículas- se vuelven más complejas y sofisticadas. La excepción a la regla fue Edward Wood, un peculiar realizador recordado como el peor director de todos los tiempos, sin embargo, su legado inspiró a grandes realizadores del género. En este periodo surgen importantes personalidades como Vincent Price cuyos roles han sido elevados a la categoría de inmortales ( "La Casa de Cera", Cuentos de Edgard Allan Poe)
En la década de los 60 aparece un atípico neoyorkino que hace una cruda crítica social utilizando ni más ni menos que muertos vivientes. Así fue como en 1968 George Romero estrena "La noche de los muertos vivos", el primer capítulo de la recordada saga de zombies que da origen a este subgénero del cine de horror. Debido a la censura de la época, la versión original fue rodada en blanco y negro para disimular el color rojo de la sangre y las vísceras.
Paralelamente, al otro lado del atlántico, en la bota italiana, nace una camada de directores con ideas revolucionarias para el género. Mario Bava, Lucio Fulci y Dario Argento, pusieron el terror en lo más alto. En sus películas fueron capaces de mezclar el arte con la violencia y obtuvieron un resultado estupendo. Puede parecer morboso, pero quienes hayan visto "Suspiria" u "Ópera" sabrán de lo que estoy hablando. Slasher, planos detalle, zoom, corazones latiendo, ojos y agujas, sumado a la música de Iron Maiden y Morricone, en fin... Insuperable.
En los 70 la cosa se tranquiliza, pero sólo por un rato. Es momento de que el mundo enfrente uno de sus temores más grandes. En 1973 una niña de 12 años demostró que podía ser más aterradora que cualquier maniático con máscara y cuchillo. "El Exorcista" de William Friedkin se transformó en una de las cintas más terroríficas de todos los tiempos y cambió definitivamente lo que se entendía como horror en el entretenimiento. Friedkin utiliza la religión y la superstición para construir un guión sólido y convincente que manipula y tuerce el imaginario colectivo. Induce el terror hasta lo más profundo del ser. Algo que no se había visto hasta ese momento.
Cintas como "La profecía" (The Omen) o "Amytville" siguieron la senda marcada por El exorcista y nos dieron más de un buen susto. En los 80 fue el turno de los enmascarados. Cintas como Halloween y Viernes 13 lograron revivir un alicaído mercado y transformaron al cine de terror en un fenómeno pop. Directores como John Carpenter crearon una fórmula llena de adolescentes, sexo y asesinatos en serie; todo lo necesario para cautivar a un público novel e inexperto. Pero esto no partió así. Recordemos que en 1974, Tobe Hooper rueda Texas Chainsaw Massacre, un slasher cargado de suspenso, locura y algunas de las escenas más grotescas que se tenga memoria. Este clásico ha inspirado varias de las cintas del rockero y director de cine Rob Zombie, pero con magros resultados.
A estas alturas el terror lo ha invadido todo, pero aún nos queda algo. Uno, dos, cierra la puerta; tres, cuatro, coge un crucifijo; cinco, seis, mantente despierto; siete, ocho, nunca dormirás... Lo recuerdan: sombrero viejo, chaleco rojo a rayas, cara quemada y un guante con navajas. Ya saben de quien estoy hablando ¿verdad? Fue en 1984 cuando Wes Craven dio vida a uno de los personajes más característicos del cine de terror actual. Frederick Charles Krueger, es el nombre completo de uno de los asesinos más famosos de la historia del cine, que aterrorizó a toda una generación.
La cosa suma sigue. Terror en los sueños, en el espacio (Alien de Ridley Scott), Payasos Asesinos del espacio exterior, muñecos diabólicos, muertos vivientes, vísceras, sangre, etc, etc, etc... Sin duda podríamos seguir hablando lo que resta del día, la noche, el mes y el año, pero tendrá que ser en otra ocasión o hasta el próximo halloween.
Con el correr del tiempo aparecen nuevos personajes y las tramas - en un comienzo simplonas y ridículas- se vuelven más complejas y sofisticadas. La excepción a la regla fue Edward Wood, un peculiar realizador recordado como el peor director de todos los tiempos, sin embargo, su legado inspiró a grandes realizadores del género. En este periodo surgen importantes personalidades como Vincent Price cuyos roles han sido elevados a la categoría de inmortales ( "La Casa de Cera", Cuentos de Edgard Allan Poe)
En la década de los 60 aparece un atípico neoyorkino que hace una cruda crítica social utilizando ni más ni menos que muertos vivientes. Así fue como en 1968 George Romero estrena "La noche de los muertos vivos", el primer capítulo de la recordada saga de zombies que da origen a este subgénero del cine de horror. Debido a la censura de la época, la versión original fue rodada en blanco y negro para disimular el color rojo de la sangre y las vísceras.
Paralelamente, al otro lado del atlántico, en la bota italiana, nace una camada de directores con ideas revolucionarias para el género. Mario Bava, Lucio Fulci y Dario Argento, pusieron el terror en lo más alto. En sus películas fueron capaces de mezclar el arte con la violencia y obtuvieron un resultado estupendo. Puede parecer morboso, pero quienes hayan visto "Suspiria" u "Ópera" sabrán de lo que estoy hablando. Slasher, planos detalle, zoom, corazones latiendo, ojos y agujas, sumado a la música de Iron Maiden y Morricone, en fin... Insuperable.
En los 70 la cosa se tranquiliza, pero sólo por un rato. Es momento de que el mundo enfrente uno de sus temores más grandes. En 1973 una niña de 12 años demostró que podía ser más aterradora que cualquier maniático con máscara y cuchillo. "El Exorcista" de William Friedkin se transformó en una de las cintas más terroríficas de todos los tiempos y cambió definitivamente lo que se entendía como horror en el entretenimiento. Friedkin utiliza la religión y la superstición para construir un guión sólido y convincente que manipula y tuerce el imaginario colectivo. Induce el terror hasta lo más profundo del ser. Algo que no se había visto hasta ese momento.
Cintas como "La profecía" (The Omen) o "Amytville" siguieron la senda marcada por El exorcista y nos dieron más de un buen susto. En los 80 fue el turno de los enmascarados. Cintas como Halloween y Viernes 13 lograron revivir un alicaído mercado y transformaron al cine de terror en un fenómeno pop. Directores como John Carpenter crearon una fórmula llena de adolescentes, sexo y asesinatos en serie; todo lo necesario para cautivar a un público novel e inexperto. Pero esto no partió así. Recordemos que en 1974, Tobe Hooper rueda Texas Chainsaw Massacre, un slasher cargado de suspenso, locura y algunas de las escenas más grotescas que se tenga memoria. Este clásico ha inspirado varias de las cintas del rockero y director de cine Rob Zombie, pero con magros resultados.
A estas alturas el terror lo ha invadido todo, pero aún nos queda algo. Uno, dos, cierra la puerta; tres, cuatro, coge un crucifijo; cinco, seis, mantente despierto; siete, ocho, nunca dormirás... Lo recuerdan: sombrero viejo, chaleco rojo a rayas, cara quemada y un guante con navajas. Ya saben de quien estoy hablando ¿verdad? Fue en 1984 cuando Wes Craven dio vida a uno de los personajes más característicos del cine de terror actual. Frederick Charles Krueger, es el nombre completo de uno de los asesinos más famosos de la historia del cine, que aterrorizó a toda una generación.
La cosa suma sigue. Terror en los sueños, en el espacio (Alien de Ridley Scott), Payasos Asesinos del espacio exterior, muñecos diabólicos, muertos vivientes, vísceras, sangre, etc, etc, etc... Sin duda podríamos seguir hablando lo que resta del día, la noche, el mes y el año, pero tendrá que ser en otra ocasión o hasta el próximo halloween.

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