Las películas chilenas que debes ver

Primera Parte




Septiembre es el mes de la patria y para celebrarlo haremos un recorrido por las más destacadas producciones nacionales. Sin bien muchas obras han sido excluidas, creemos que aquellas que componen la lista son fieles representantes de lo nuestro y merecen ser difundidas y conocidas por todos aquellos que disfrutan y valoran el cine y su arte.


1- El húsar de la muerte, 1925, Pedro Sienna: Primer largometraje chileno. Cuenta la historia de Manuel Rodríguez, el mítico guerrillero que junto a su escuadrón de subversivos combatió al ejército realista para liberar a Chile de la Corona Española. Sin duda, una joya del cine nacional. Destacan las filmaciones en exteriores y la claridad con que se cuenta la historia a pesar de no tener sonido. Durante las primeras exhibiciones la película era presentada junto a un pianista encargado de la musicalización. Actualmente se puede encontrar una copia restaurada de la obra original donde se incluyen los cartones negros que explican la historia, además de la música incidental. Hay que dejar en claro que a pesar de ser el primer largometraje nacional, en chile se venían haciendo experimentos cinematográficos desde la primera década del siglo XX.


2- La chica del Crillón, 1941, Jorge Délano: Adaptación cinematográfica de la novela de Joaquín Edwards Bello ganadora de un Oscar. Protagonizada por Beverly Bush. Fue éxito de taquilla en su tiempo, sin embargo, y como suele suceder, no dejó para nada contento al autor del libro. Délano fue uno de los grandes pioneros del cine nacional. Realizó parte de su carrera en Hollywood y formó una escuela de nuevos realizadores gracias a los conocimientos adquiridos en el país del norte. La copia original de este film fue destruida en el incendio de la bodega de Chile Films. Del mismo realizador destaca "Hollywood es así" (1944), la que se encuentra en proceso de restauración.

3- Uno que ha sido marino, 1951, José Bohr: Fruto de otro pionero del cine nacional. Esta película -pasada hasta el cansancio por la televisión local- muestra una faceta más amable y juguetona de nuestro cine criollo. Eugenio Retes interpreta a un personaje cómico y deschavetado, que con más ingenio que talento, busca la manera de ganarse la vida. Diálogos cargados de humor y picardía- al más puro estilo de "Cantinflas- son sólo algunos de los méritos de esta gran película.



4- El Gran Circo Chamorro, 1955, José Bohr: Otro clásico imperdible, con escenas memorables (como aquella de la micro o el final en el circo) llenas de sensibilidad y crítica social . El Gran Circo Chamorro es la proyección de una país dividido y lleno de contrastes. Un joven de origen humilde miente acerca de su pasado y niega a su padre (Eugenio Retes) para poder casarse con la mujer que ama (Malú Gatica). Uno de los grandes clásicos del cine chileno. Es necesario destacar la pureza en el uso de la técnica y la introducción de contrapicados revolucionarios para su tiempo.

5- Largo Viaje, 1967, Patricio Kaulen: Es una película impactante, un documento social de su época. Durante la reforma agraria de 1967, una familia es desalojada y obligada a vivir en un Santiago mugriento y hostil. La muerte de un recién nacido- el angelito- será la excusa para acompañar a un chiquillo en un largo viaje a través de las injusticias e hipocresías del chile de fines de los 60. El neorrealismo en su estado puro, cargado de belleza y crudeza al mismo tiempo.



6- Tres tristes tigres, 1968, Raúl Ruiz: Basada en la obra teatral de Alejandro Sieveking, cuya idea original fue cambiada durante el rodaje, cuenta la historia de tres amigos que se pasean por los bares de Santiago. Rodada en blanco y negro y con cámara al hombro, ha cosechado numerosos premios internacionales como el Leopardo de Oro del Festival de Locarno. En estricto rigor, esta es la primera película de Ruiz, ya que anteriormente había rodado "La maleta" (1961) y "El tango viudo" (1967), pero no las terminó.

7- Valpaíso mi amor, 1969, Aldo Francia: Médico de profesión, Aldo Francia decide ser cineasta después de ver "El ladrón de bicicletas" (1948) de Vittorio de Sica. Su corta carrera (sólo dos películas) estaría marcada por una visión cruda, pero realista de la miseria que lo rodeaba. El puerto de Valparaíso fue la locación escogida para mostrar al mundo la dureza de la vida, a través de una mujer embarazada y dos niños que luchan por sobrevivir en medio de la más cruda pobreza.




8- El Chacal de Nahueltoro, 1969, Miguel Littín: A finales de la década de los 60 se vivía en Sudamérica una efervescencia social que empapó a los directores de la época. Durante el Segundo Encuentro de Realizadores Latinoamericanos de Viña del Mar, dos películas calarían hondo en la memoria colectiva de nuestro país y del continente, "Valparíso mi amor" y "El Chacal de Nahueltoro". Rodada completamente en blanco y negro y con cámara en mano (a excepción de algunas escenas) relata el via crusis de José del Carmen Valenzuela Torres, bautizado por la prensa roja como "el Chacal de Nahueltoro", antes de ser ejecutado. Es la obra cumbre del llamado "Nuevo Cine Chileno" y en ella se incorporan recursos como el zoom in y cámaras subjetivas. Cabe destacar la impecable interpretación de Nelson Villagra- "El Chacal- quién llega al límite de la frontera entre el actor y el personaje.

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