Los pájaros

    • Qué mente maquiavélica podría convertir algo tan hermoso y delicado en un ícono de terror y locura sin igual. Trasformar a aquellas criaturas que decoran los cielos en bestias sedientas de venganza que atacan sin provocación.
El terror es y sigue siendo un misterio. Para algunos asustarse es la sensación más desagradable del mundo, para otros simplemente un placer. Para el maestro del suspenso y del horror Alfred Hitchcock era un arte.

Mire por su ventana, observe detenidamente a esas elegantes criaturas que surcan los cielos y se posan en el tendido eléctrico y sobre las ramas de los árboles, son hermosos ¿verdad?. Tal vez usted tenga algunos como mascotas. Ahora imagine que de un día para otro estos hermosos animales enloquecieran sin razón y comenzaran a atacarlo sin motivo aparente. - ¿No le parece escalofriante?- la verdad y para ser honestos no mucho, a mi no me parecía. Sin embargo, después de ver este clásico del cine de horror entendí el por qué de su fama.

Hollywood nos ha acostumbrado a ver monstruos horripilantes, tipos con máscaras cortado cabezas, charcos de sangre (aunque no tengo nada en contra de ello), por lo que hablar de una película de terror, cuyos protagonistas y victimarios son aves, parece, por decirlo menos, raro.

Pero dejémonos de tanta parsimonia y vamos directo al grano. La película comienza en una pajarería en la ciudad de San Francisco (la misma de Vértigo) donde una típica rubia norteamericana de alta sociedad entra a comprar unos pájaros exóticos (fíjense en la escena cuando ella mira a las gaviotas en la plaza). Mientras la hermosa joven curiosea por la tienda, un locuaz hombre la confunde con la tendera y le pide que le muestre unos Lovebirds (conocidos como inseparables o pájaros del amor). Luego de una intensa charla y unos cuantos coqueteos, el hombre se va sin decir nada. La joven sale tras él y anota la matrícula de su auto.


Así comienza esta historia, que poco a poco va sumando elementos que nos llevaran a la debacle. Luego de conseguir la dirección del extraño hombre, Melanie Daniels (Tippi Hedren), decide ir hasta Bodega Bay, un tranquilo poblado a las orillas de un lago, donde vivía Mitch Brenner (Rod Taylor), junto a su madre y su pequeña hermana.

Luego de una particular travesía en bote, Melanie consigue entrar a hurtadillas a la casa de Micht para dejar una jaula con una pareja de Lovebirds. Junto a la jaula deja una carta dirigida a Cathy, la hermana de Micht. Cuando Melanie trata de huir es sorprendida por el espigado Mitch, quien en un rápido trayecto por las orillas del lago, le da alcance. Es en este momento cuando ocurre el primer indicio de que algo anda mal. Cuando Melanie se dispone a bajar del bote, una gaviota se precipita encima de ella y le picotea la cabeza.

El desafortunado evento sirve de escusa para invitar a Melanie a pasar un relajado fin de semana junta a la familia Brenner, pero como buena señorita que se hace respetar, ella no acepta. Sin embargo, la pequeña Cathy, en éxtasis a causa del regalo que le hizo su nueva tía, insiste en que se quede para celebrar su cumpleaños. Finalmente, Melanie decide quedarse en la casa de la profesora del pueblo.

Al día siguiente, lo hechos extraños no dejan de sucederse. Los pollos de la granja se niegan a comer el alimento. Una bandada de gaviotas boicotea la fiesta de la pequeña Cathy y por si fuera poco, cuando se disponían a disfrutar de los restos que habían quedado en la comodidad del hogar, una bandada de gorriones entra por la chimenea y picotean todo lo que se les pone por delante.

Preocupada por la salud de las aves de corral, la señora Brenner (Jessica Tandy), acude a su vecino para averiguar qué está sucediendo. Cuando llega a la granja, todo parece normal, pero a medida que entra a la casa las cosas cambian. Las ventanas están rotas, todo es un desastre y no hay rastros del vecino. La señora Brenner decide subir a la habitación y averiguar qué pasa. Sin dudas está es la escena más macabra del film. El cuerpo del vecino tirado junto a la cama, yerto. Sus ojos habían sido arrebatados por pájaros, claramente había muerto tras una larga agonía. La mujer entra en estado de shock y sale corriendo horrorizada rumbo a su casa.

A estas alturas, Melanie decide quedarse en casa de los Brenner. La madre, en cama, todavía no podía olvidar lo que había visto y se obsesiona con la seguridad de su hija. La actuación de Jessica Tandy es uno de los puntos altos de la cinta. Una madre obsesiva que no logra superar la partida de su esposo, teme quedarse sola, por lo que compite con cualquiera que pueda arrebatarle a su hijo, una especie de relación edípica mal sana.

Con el objetivo de ganarse la confianza de la madre, Melanie decide ir a buscar a Cathy a la escuela. Cuando se va acercando a la vieja casona se da cuenta que decenas de cuervos se posan sigilosos en los juegos del patio, un exquisito trabajo fotográfico a cargo de Robert Burks. Después de alertar a la profesora de la presencia de las aves, las mujeres deciden sacar a los niños y refugiarse en un lugar más seguro. Durante esta secuencia, la tensión se hace insoportable, pero como es imposible tener a un grupo de niños en silencio, el caos se desata y se da rienda suelta a una de las secuencias más memorables del cine. Los pájaros enardecidos, picotean y arañan a los niños que corren y se agachan tratando de esquivar los golpes. Fíjense en as caras de los infantes, parecen estar realmente asustados.


Melanie consigue refugiarse en la taberna cerca del muelle. Los pobladores incrédulos, se niegan a dar cabida al relato de la forastera. Una ornitóloga (¿que conveniente no?) se enfrasca en una discusión con los presentes. Al mismo tiempo que el borrachín del lugar proclama el fin del mundo, una gaviota derriba al bombero de la estación de servicios de en frente derramando gasolina por toda la calle. Todos asisten al hombre caído y nadie se percata que el combustible se derrama a borbotones por la manguera. La cámara se posa sobre el líquido inflamable que no para de salir, creando tensión y dirigiendo las miradas de los espectadores a lo inevitable, una explosión de proporciones. El terror y el caos se apodera de Bodega Bay. Los Brenner se refugian junto a Melanie en la casa, luego de tapiar puertas y ventanas, construyen la jaula que podrá protegerlos de los pájaros.

La película carece de musicalización, sin embargo, durante el clímax en las escenas de la casa, la banda sonara la componen miles de pájaros que graznan al unísono creando una sensación esquizoide y terrorífica , la que aumenta por culpa de la madre, que no puede soportar lo que está sucediendo. Los planos en contrapicado, la oscuridad, y un aura rojiza que tiñe la pantalla, sumergen al espectador en el terror más absoluto.


Finalmente y como era de suponerse si viene de parte del maestro, los pájaros atacan con toda su ira a la blonda Melanie quien ya no tiene las fuerzas para defenderse. Un gesto que se repite en varias de sus obras, en donde hermosas mujeres son víctimas de desquiciados (Psicosis) o quedan a manos de asesinos en serie (El enemigo de las rubias). A diferencias de otras películas de este prolífico director, el final queda abierto. Sólo un gran plano general, coronado por la luna marca el fin del camino para los atribulados protagonistas. No les queda más que huir en el pequeño auto de Melanie, abriéndose paso en medio de los centenares de pájaros, que como una gran marea alada, inundan el lugar.



Ficha técnica

Dirección y Producción: Alfred Hitchcock
Guión: Evan Hunter
Música: Bernard Herrmann
Fotografía: Robert Burks
Reparto: Tippi Hedren, Rod Taylor,Jessica Tandy, Suzanne Pleshette, Veronica Cartwright, Malcolm Atterbury
País: EEUU
Año: 1963
Género: Suspenso, terror
duración: 119 minutos

Por E.C.


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